“Lo que han ido haciendo de a poco las organizaciones es estructurando de mejor manera este TH, que al principio se fue aprendiendo sobre la marcha, en un sistema de ensayo y error, y que hoy, en la gran mayoría de las empresas, está a cargo de un equipo especial que tiene la misión de ponerlo en marcha”, asegura la investigadora.
Estos grupos establecen políticas o reglas generales que son transversales a toda la organización, en cuanto a la modalidad de trabajo, horarios, infraestructura, pero que dan autonomía a los equipos en la definición del trabajo cotidiano. “Eso desafía a los equipos y a los líderes a establecer nuevas estrategias de organización para cumplir los desafíos que hoy tienen”, explica.
Talento global
Justamente estos desafíos tienen que ver, tanto con las necesidades de las personas para adaptarse y desarrollarse en esta nueva forma de trabajo, como con el cambio de rol de los líderes en este proceso.
Los investigadores del CIO destacan que muchas empresas están empezando a ver la incorporación del TH y la flexibilidad laboral como ventajas competitivas para la retención y la atracción de talento. “Por un lado, vemos hoy cómo el TH pone en el centro a la persona, reconoce sus particularidades y se preocupa de sus necesidades, pero, además, está siendo una herramienta muy importante para atraer talento, y no sólo de la ciudad donde está la empresa, sino de todas partes, incorporando especialistas de manera global”, apunta Sebastián Conde, Director Académico del Centro de Ingeniería Organizacional.
Este fenómeno abre interesantes retos para las empresas y sus áreas de Recursos Humanos, respecto a la forma en que hoy se refuerza el sentido de pertenencia y se genera cultura organizacional en un nuevo escenario.
Cambio de paradigma
Otro punto que también es interesante de observar es la necesidad de incorporar a la alta dirección en el proceso de diseño del TH, involucrándolos en los cambios, transitando desde una cultura del control a una de confianza.
“Este es un cambio de paradigma bien fuerte y tiene que ver mucho con la gestión de la productividad. Tenemos que aprender cómo gestionar por objetivos, con un líder que sepa cómo organizar a su equipo para esto, y con trabajadores y trabajadoras con herramientas y autonomía para autogestionarse”, dice Claudia Arratia.
Para Sebastián Conde, en tanto, el nuevo líder que está emergiendo es “integrador”, ya que debe trabajar con diferentes tipos de personas que se desempeñan en diferentes condiciones.
Entre las competencias que tiene este nuevo liderazgo están, por un lado, la firmeza y la claridad respecto a la dirección hacia dónde debe ir el equipo, pero por otro, la empatía que le permita ponerse en la posición de cada uno de sus colaboradores y saber cuáles son sus necesidades particulares.
Según los investigadores, estas son las habilidades cuyo desarrollo más requieren hoy las empresas y las capacitaciones están pasando de lo mero técnico (organización del trabajo y manejo de herramientas tecnológicas de comunicación) a la formación de liderazgo empático.
Estos hallazgos están siendo analizados por el equipo del CIO con el objetivo de entregar durante el primer semestre de 2023 resultados finales enmarcados en un Manual de Buenas Prácticas en Trabajo Híbrido accesible, práctico, interactivo y, sobre todo, útil para las organizaciones que adopten esta modalidad de trabajo.
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