El interés de Giorgio Boccardo por el mundo social nació en las extensas sobremesas de su casa familiar. En sus años universitarios esa pasión se convirtió en vocación política que, con el inicio de la administración del Presidente Gabriel Boric, lo llevó a asumir el gran desafío de conducir la Subsecretaría del Trabajo.
Este sociólogo de 40 años, Magister en Estudios Latinoamericanos y candidato a un doctorado en Ciencias Sociales, ha dedicado buena parte de su labor docente y de investigación al mundo laboral.
En los meses que lleva al frente de la Subsecretaría, ya ha señalado diversas tareas urgentes que su repartición deberá emprender. Una de ellas, preparar a Chile, a sus empresas y a su capital humano para el futuro del trabajo.
¿Cuáles son los principales retos que anticipa para los próximos años en el mundo del trabajo?
Las primeras dos décadas de este siglo nos muestran y proyectan un mundo del trabajo con grandes transformaciones y retos, debido a las transiciones tecnológicas que vivimos; cambios que se han acelerado por la pandemia y que nos han obligado, por ejemplo, a implementar el teletrabajo y revisar la automatización de procesos productivos.
Estos cambios deben ser enfrentados con participación de todas las actorías, para que la transición sea justa, en el sentido de que vaya aparejada de una reconversión laboral de la mano de una capacitación y formación más robusta, y acorde a los nuevos tiempos que demandan más sostenibilidad y sustentabilidad.
Debemos abordar la calificación laboral, así como una nueva política de intermediación, con el fin de que las y los trabajadores tengan más oportunidades. Además de aumentar la productividad y el crecimiento económico, buscamos que no existan grupos rezagados o excluidos del bienestar.
¿Para qué cambios concretos debemos prepararnos?
Las transiciones tecnológicas, socioambientales y demográficas nos llevan a que todas y todos nos adaptemos construyendo políticas públicas participativas a través de diálogo social, que se adelanten a los cambios y que tengan más inclusividad, más descentralización y democracia.
Por eso, como Gobierno nos propusimos desarrollar un programa que, en lo primordial, avance en cumplir el objetivo de que en Chile exista el Trabajo Decente, con perspectiva feminista, que las regiones tengan más competencias y puedan resolver más pronto sus necesidades, ocupándonos de revertir los perjuicios aprovechando las oportunidades que generan esas transiciones.
¿Y qué hay de la formación y el empleo?
Vamos a aumentar y fortalecer las oficinas públicas de intermediación laboral allí donde las OMIL no están constituidas, además de una mayor oferta de capacitaciones con pertinencia en las regiones.
Insertaremos nuevas tecnologías en los servicios públicos que apoyen a la intermediación y formación, identificando rápidamente las habilidades e intereses de las y los trabajadores.
Por ejemplo, el proyecto RELINK (desarrollado por SOFOFA, OTIC SOFOFA, SENCE y el Banco Interamericano de Desarrollo BID) va en esta línea. Esto, en complemento con un sistema de información y prospección del mercado laboral fortalecido, con evidencias sectoriales y regionales de las necesidades del mercado laboral y habilidades de la fuerza de trabajo.
DIÁLOGO SOCIAL TRIPARTITO
¿Cómo cree que las instituciones y las personas están mirando estas transformaciones?
Vemos que aún existen desajustes entre las competencias de la fuerza de trabajo y las que demanda el sector productivo, además de división